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Amanecer desde la cumbre del Cabeçó d´Or (1209 mts)

El Cabezón de Oro, Cabeçó de Oro en valenciano, es una sierra situada en la provincia de Alicante cuyo pico principal se sitúa a 1.210 metros de altitud. Al igual que muchas de las montañas de Alicante está muy próxima al mar Mediterráneo lo que permite ver la salida del sol por el mar. Cuando se dan las condiciones adecuadas pueden verse amaneceres como éste, en el que el sol ya se había ocultado entre las nubes aunque sus rayos atravesaban los claros iluminando partes del mar como si fueran focos. En la costa se intuye la ciudad de Benidorm, todavía sumida en la oscuridad.

El Cabeçó d´Or alberga las cuevas de Canelobre, un fantástico ejemplo de cavidad karstica con abundantes estalactitas y estalagmitas que cuenta con una de las bóvedas más espectaculares de toda España. Además de las cuevas esta montaña ofrece interesantes vías de escalada que incluyen itinerarios de escalada deportiva, clásica de dificultad moderada en libre y vías con largos de artificial.

También encontraremos tres crestas interesantes, la cresta de las Jotas, la cresta de la Foradada y la cresta del Ase. Esta última tiene una forma singular que llama bastante la atención pues semeja la cresta de un dinosaurio.

En cuanto al senderismo, en el Cabeçó d´Or se puede hacer la ruta circular que da la vuelta a la montaña con la opción de subir a la cumbre, lugar desde el que está hecha la foto que ilustra esta entrada de blog.

Si en vez de hacer la circular subimos a la cumbre del Cabeçó por la ruta que discurre por la cara oeste tendremos la ventaja de evitar los rayos del sol por la mañana lo cual es una gran ventaja si vamos en primavera o verano cuando ya empieza a apretar el calor. Esta ruta tiene el aliciente de pasar cerca de las increíbles paredes de escalada de esta montaña. Desde el aparcamiento hasta la cumbre se salva un desnivel de unos 600 metros de subida y una distancia de unos 6 Km. en hora y media o dos horas se llega a cumbre siguiendo el empinado sendero que está bien marcado y es evidente ya que está muy pisado.

Subir por esta ruta una noche de luna llena para llegar a tiempo de contemplar el amanecer desde la cumbre viendo salir el sol por el mar es una de esas actividades de montaña que tarda tiempo en olvidarse.

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