De los Albergues al Caballo. Incendios de nieve y calor

Cerro del Caballo, 3011 mts.
Pico del Cartujo, 3150 mts.
Pico del Veleta, 3396 mts.Sábado 11 y Domingo 12 de Julio de 2009.
Fin de semana de montaña estival en Sierra Nevada. El sabado fuimos desde la Hoya de la Mora hasta el cerro del Caballo y desde allí volvimos sobre nuestros pasos hasta el refugio de Elorrieta para pasar la noche. Al dia siguiente continuamos hacia la Hoya de la Mora, principio y final de ruta, visitando antes el pico Veleta.
 

 

Sábado 11 de Julio de 2009.

 
Iniciamos la ruta en el aparcamiento de los Albergues, en la Hoya de la Mora, tomando el sendero que pasa a la derecha de la Virgen de las Nieves para dirigirnos a la laguna de las Yeguas y desde allí subir al refugio Elorrieta.

 

Aparcamiento de los Albergues.

 

Si pinchas sobre las fotos podrás verlas más grandes.

La Virgen de las Nieves.

 

 

De camino a la laguna de las Yeguas…

Nos vamos acercando… los arroyos de deshielo refrescan el ambiente.

 

 

El invierno 2009 ha sido abundante en nieve y todavia quedan gruesos neveros.

Y por fin llegamos a la laguna de las Yeguas. Si os fijais en el cielo, a la derecha, la luna casi llena aún no se ha dormido y permanece en él suspendida.

Desde aquí seguimos hasta los lagunillos de la Virgen, donde comienza la senda que nos lleva al refugio de Elorrieta. A 3.200 mts de altitud es el más alto de España.

 

Lagunillos de la Virgen…

…Una explosión de agua y verdor.

Naturaleza en estado puro.

Pasados los lagunillos todavia quedan importantes neveros a lo largo del camino. ¡ Y estamos en Julio !

La senda nos va elevando poco a poco camino de Elorrieta.

Y al fin la arista del Cartujo asoma ya, casi a la altura de nuestros pies.

Las cabras nos observan curiosas pero a distancia.

Llegamos a una bifurcación en el camino que deja la senda de Elorrieta a la izquierda. Tomamos el camino a la derecha que nos llevará por la cuerda de los Tajos Altos, a 3.100 mts, siguiendo un sendero a veces poco marcado pero que no tiene pérdida porque casi siempre tenemos a la vista el pico del Cartujo, por cuya cima tenemos que pasar.

Camino de la cima del Cartujo.

A nuestros pies la laguna de Lanjaron.

En la cima del Cartujo.

Continuamos la marcha hacia el Caballo por la cuerda de los Tajos Altos.

Y abajo siempre tenemos a la vista el valle de Lanjaron.

El Caballo asoma ya a lo lejos aunque cada vez más cerca.

Merece la pena detenerse un rato a contemplar el paisaje… y a recuperar el aliento.

El paisaje del que hablaba… con el Mulhacen al fondo a la derecha. También a la derecha, justo encima de mi hombro, el Veleta.

“El hombre es la medida de todas las cosas”. El valle nos queda abajo, muy abajo.

Al fin se empieza a ver el Caballo cerca, aunque aún nos queda marcha para rato.

Desde la cima del Caballo se ve todo el valle y a la izquierda el camino por el que hemos venido recorriendo los Tajos Altos.

La laguna del Caballo y el valle de Lanjaron.

Cumbre del Caballo.

El Cerro del Caballo es el tresmil más meridional de Europa. Si está despejado, desde su cumbre hay una vista panorámica de 360º en la que se ve casi toda Sierra Nevada, la costa granadina y la de Almeria.

Disfrutamos unos minutos de la cumbre y descendemos hasta la laguna y el refugio para comer. A ver si aquí pillamos algo de sombra porque durante todo el camino ná de ná y el castigo de sol empieza a ser importante. ¡ Que llevamos ya 6 horas de marcha !

Una hora más tarde hemos repuesto fuerzas y continuamos la marcha hacia el refugio de Elorrieta donde dormiremos esta noche si hay sitio…

Una cabra parece indicarnos que por ahí va nuestro camino hacia Elorrieta. Iremos por Verea Cortá.

La senda va por debajo de los Tajos Altos, a media altura sobre el valle. El camino es largo y el sol cae ya con todas sus fuerzas. Son las 4 de la tarde.

Por el camino nos vamos encontrando algunas lagunas que nos dan la vida. Aquí estamos en laguna Cuadrada.

Nos refrescamos la cara y la cabeza, unos minutos de descanso y seguimos adelante.

El sol, la duración y el desnivel del paseillo que nos estamos dando comienzan a esculpirnos el rostro. Estamos “un poco cansaos” y “hasta los güe…” de este sol y las cuestecitas, que nos están machacando.

¿Y por qué se llamará esto verea cortá? ¿Por qué?. Tooodo el camino murmurando la misma preguntita bajo un sol de justicia.

 
Y llega el momento de descubrirlo. De repente encontramos la primera sombra desde que abandonamos el refugio del Caballo. No lo podemos creer ¡ tregua ! , peeero… siempre hay un pero. La senda no sigue, se ha cortao en un sitio… Uhmmm, como decirlo… lo describiré con elegancia: un poco estrecho y apretao. Para retomar la verea cortá hay que ayudarse de las cadenas. Justo en el corte hay una hendidura en la peña de la que brota el agua con fuerza. Un agua fresca y clara que resulta ser un regalo para los sentidos y aquí si que nos ponemos las botas apagando nuestra sed a la sombra, por fin a la sombra, sentaos y relajaos. En las lagunas que hemos ido dejando atrás no nos fiabamos de beber porque el agua estaba estancada.

 

Continuamos ruta tras un merecido descanso, comentando lo “interesante” y “relajado” que debe ser cruzar en invierno el paso que hemos dejado atrás, todo llenito de nieve y con hielo, mucho hielo de la chorrera que seguro forma el agua que tanto nos ha refrescado la vida hace un rato.

Y hablando hablando, como dicen por ahí “casi sin darnos cuenta”, llegamos al final de la verea en el nacimiento del río Lanjaron. Ya hemos remontado casi todo el valle. Queda la subida final a Elorrieta.

 

Dejamos atrás el río dispuestos a patear el tramo final del día. La subida al refugio transcurre con una animada charla en la que discutimos acerca de las bondades de la “cuestecilla” que nos está acercando poco a poco al hotel de las mil y una estrellas en el que pasaremos la noche. Tras una hora subiendo por una senda en forma de cuesta “interesante” según mi compañero y “criminal” a mi modo de ver, llegamos a Elorrieta.

 
El refugio de Elorrieta a 3.200 mts de altitud es el más alto de España. Pero no os hagais ilusiones, no es precisamente un hotel. Como veis se encuentra en estado de abandono aunque a esta altitud no hay que hacerle ascos a nada. Esta noche de verano dormiremos al calorcito de las plumas del saco de dormir. Y que quereis que os diga, en invierno… En cualquier caso mejor dormir siempre dentro que fuera.

 

Caluroso mensaje de bienvenida de la Federación en recepción.

Las taquillas…

Y la suite “Le Grand Elorrieta”.

El sol empieza a caer.

Y toca ir abrigándose.

Los últimos destellos incendian las piedras del jardín del hotel. Y durante un instante todo Elorrieta se incendia iluminado por un sol anaranjado y perfectamente redondo.

Un sol anaranjado y perfectamente redondo que empieza a ceder terreno a la hora azul.

La hora azul. La hora crepuscular.

Abajo, muy abajo, Granada se ilumina recordandonos que nos estamos tan lejos de la civilización.

Domingo 12 de Julio de 2009, 8 AM.

Toca ponerse en pie y echar a andar. Nos vamos de vuelta al coche y a casita pero antes vamos a visitar el pico Veleta y la luna nos acompañará durante un rato.

Además de la luna, tenemos algún acompañante ocasional más.

Pasadas un par de horas llegamos al refugio de la Carihuela del Veleta. Parada para beber y comer algo antes de subir al pico.

Maravillosas vistas desde el refugio. Los grandes al fondo: Mulhacen y Alcazaba.

Y el Veleta, que nos espera.

30 minutos de caminata cuesta arriba y cima en el Veleta.

Vistas desde la cima. A un lado…

Y al otro…

El Caballo, donde estuvimos ayer, es el pico que sobresale al fondo, justo en el centro de la imagen.

Ya de bajada, un último vistazo al Veleta y a su corredor, que aún tiene nieve.

Y otro último vistazo a los grandes con sus nortes.

Epílogo
 
“Incendios de nieve y calor”
 
Ya ha pasado una semana desde “lo del Caballo”. Tengo las uñas de los pies negras y mi mujer dice que se me van a caer. Yo digo que tampoco es para tanto, solo son uñas y es lo normal. Se han ennegrecido a ritmo de sol y sudor, de subidas y bajadas durante horas y más horas en un mar de piedras, piedras sueltas, ventisqueros y sol, mucho sol. Un sol deslumbrante al que no se puede mirar así como así durante el día porque su claridad es cegadora en el cielo y en la tierra. En el cielo, reina el sol. En la tierra, los grandes neveros que todavia quedan. Son los últimos restos del Imperio Invierno. En ellos la nieve refleja un blanco más intenso que nunca en las horas centrales del día. En esas horas no hay dialogo posible con el sol, se trata de un monólogo. Él manda con fuerza y yo agacho la cabeza mientras sigo subiendo y bajando. Pero al caer el dia la balanza se equilibra. Poco a poco el sol va cediendo su fuerza al tiempo que pierde altura camino del horizonte. Y entonces retomamos el dialogo. Y a la puesta de sol, durante un instante, un solo instante, se muestra generoso y me permite tomar el mando de la conversación para poder mirarle fijamente mientras oculta su disco en el horizonte. Es entonces cuando por unas décimas de segundo anaranja todo lo que hay a su alrededor provocando incendios de luz naranja… incendios de nieve y calor.
 
Tengo las uñas de los pies negras pero no me quejo, estoy de acuerdo en que es el precio justo por descubrir como es esta sierra blanca en verano.

Hay 4 comentarios

  1. Trota

    Hola saleina!! En primer lugar quiero darte mi enhorabuena por tu magnifico blog.
    Mi nombre es Jesús y acabo de hacerme seguidor de tu blog.
    Este finde tenemos previsto hacer esa misma ruta, está nevando en la sierra y se nos puede complicar un poco, así que hemos decidido hacer la ascensión por los Tajos del Cartujo y Tajos Altos.
    Si conoces esa ruta, sabes si tiene algún punto delicado? lo digo por evitar llevar mas peso con material de aseguramiento, crampones, piolet, cuerda, etc.

    Un saludo.

    P.D. Nuestro blog: http://losmismontanas.blogspot.com

  2. Antonio Herrera

    Hola Fran

    Curiosamente he llegado a este artículo buscando en Google “saco dormir plumas verano sierra nevada”, misión que ahora mismo tengo abierta.

    Estupendo relato y bien documentado con esas fotografías. Lástima que ya no te animes a seguir escribiendo desde hace tanto tiempo.

    La paliza que os disteis fue tremenda, lo de las uñas lo entiendo perfectamente, ahora estoy con una así y han pasado casi dos meses. Los atardeceres que tuvisteis, geniales.

    A ver si te animas pronto a retomar el blog.

    Saludos

    • Fran Moreno

      Hola Antonio, muchas gracias por tu comentario. La verdad es que llevar adelante un blog es una tarea que requiere tiempo pero comentarios como el tuyo animan bastante a continuar. A ver si escribo pronto que por falta de material no es, tan solo me hace falta encontrar un poco de tiempo libre para dedicarle al blog. Un abrazo.


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